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Estabas ahí

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Estabas ahí

Mensaje por Hyo Yuki el Vie Mar 08, 2013 5:54 am

ESTABAS AHÍ


Había pasado algún tiempo luego de que el Quinto Kazekage dejara de ser un jinchuriki y la amenaza de Akatsuki hubiera desaparecido, el líder de la Villa Oculta entre la Arena tenía ahora veintiuno años, su cabello estaba un poco más largo y él era bastante más alto.

La última etapa de los exámenes chunnin ya tenía fecha y como era costumbre, él asistiría a Konoha a presenciar los combates, al igual que muchos feudales y sus hermanos. Temari se había vuelto la encargada de los aspirantes de Sunagakure y de ultimar detalles con la Hoja, así que llevaba ya algún tiempo en la sede del torneo mientras que Kankuro como buen jefe de seguridad y responsable del bienestar del Kazekage lo había acompañado hasta Konohakure.

La caravana de la arena entró en la ciudad y fue conducida hacia las habitaciones que habían reservado para ellos; luego de instalarse la mayoría decidió cansar pero Gaara prefirió aprovechar esos pocos días de asueto para relajarse y dar un paseo, si tenía suerte podría incluso charlar un poco con viejos amigos. Se había escapado mientras su hermano mayor tomaba un baño para no tener que llevar escolta y sentirse al menos por un momento como una persona normal, pero había salido tan deprisa que aún llevaba aquella bata blanca con azul característica de su cargo así que todo mundo le hacía reverencias y le abrían el paso, un poco molesto y cansado por ello se retiró hacia los campos de entrenamiento, sin mencionar que quería evitar a toda costa que su escolta lo encontrara. Ya cerca del bosque se quitó la bata quedándose con su pantalón negro y una camiseta roja, se había dejado la calabaza en la habitación pues no creía correr peligro y caminaba tranquilamente por el prado cuando algo llamó su atención.

- ¡Más fuerte! – Dijo con severidad una voz femenina detrás de un poste mientras una niña de unos diez años le lanzaba un combo de patadas a las manos que no parecían tener el más mínimo efecto - ¡Dije con fuerza! Cómo si de verdad quisieras hacerme daño -

- Lo siento sensei pero esa es toda mi fuerza – dijo afligida la pequeña.

- No te pedí una excusa, si realmente quieres ser ninja vas a hacer entrenamiento extra en el gimnasio hasta que puedas dar un golpe decente porque si piensas quedarte como estás entonces será mejor que pienses en otra profesión, los enemigos no se van a compadecer si eres una niña frágil, al contrario, serás su blanco favorito y pondrás en desventaja a tu equipo – contestó con rudeza la mujer – Es todo por hoy, mañana no habrá entrenamiento debido a los exámenes, deberías ir a ver los combates para que comiences a darte una idea de lo que verdaderamente es un shinobi – la niña se mordía los labios para no llorar pero la kunoichi lejos de conmoverse profirió un grito que pareció más bien un rugido - ¡LARGO! -

La niña salió corriendo a toda prisa y Gaara se acercó un poco más, iba a decir algo cuando la kunoichi avanzó un poco y al notar su presencia volteó hacia donde se encontraba, era alta a comparación de la mayoría de las chicas que él conocía, su piel era clara, sus ojos de un brillante verde esmeralda, su cabello negro lo llevaba recogido en un chongo. Estaba vestida de verde oscuro y negro, usaba botas, grebas, un faldón negro y una máscara que le cubría la mitad de la cara, llevaba la insignia de Konoha en su brazo y cinturón, su mirada era fría y altiva, como la de una Princesa, sostenía un boj y miraba inquisitivamente al pelirrojo detrás de ella que no sabía porqué pero sentía que el tiempo se había detenido y se sentía extrañamente identificado e intrigado por aquella feroz mirada, que le recordaba sus propios ojos y a la vez lo confundía pues se hallaba invadido de un sentimiento que no había experimentado antes.

Luego de unos instantes que parecieran eternos la kunoichi viró completamente, tratando de asestarle un golpe con su arma, el pelirrojo estaba algo distraído en sus propios pensamientos, así que reaccionó tarde y aunque bloqueó el primer movimiento del largo bastón, al final fue derribado, tras lo cual la mujer puso un pie sobre su pecho para impedir que se levantara y presionó el bastón contra su cuello.

Estabas ahí, deteniendo
El momento en que te vi
Estabas ahí, alterando
La tranquilidad en mí

- Es de mala educación espiar a las personas, en especial si se trata de un entrenamiento y eres forastero ¿de dónde vienes y qué quieres? - El pelirrojo había sido tomado por sorpresa, no estaba acostumbrado a caer, menos de un modo tan absurdo, tanto así que tardó en responder y la mirada de aquella mujer se hizo aún más dura - ¡Habla o muere! -

- Sunagakure. – Al fin respondió, el traje de la kunoichi era muy ajustado, resaltando su atractiva figura y al mirar hacia arriba Gaara no pudo evitar recorrer aquel cuerpo escultural – Solo paseaba por aquí. – Fue su escueta y fría explicación, usó su siniestra para retirar el arma, aunque tuvo que hacer fuerza, pues aquella extraña chica, no parecía muy dispuesta a ceder. – Yo… yo solo… - De haber dicho su nombre o su rango, de inmediato la chica lo habría dejado en paz, pero precisamente lo que quería aquella noche era sentirse normal, así que desechó la idea y aún tratando de aclararse a sí mismo, no prestó mucha atención a aquel diálogo, por lo que divagó un poco en murmullos entrecortados, solo un instante, pues optó por el silencio.

Tengo que mirar,
Me pierdo por ti,
Tu cuerpo me hace divagar

- Qué elocuente. - Dijo la kunoichi con sarcasmo, lanzándole una mirada de circunstancia mientras quitaba su pie y le tendía la mano para ayudarlo a levantar - ¿Siempre has sido tartamudo o solo no piensas bien en posición horizontal? – Preguntó en tono de burla y al oír esto el pelirrojo se enfadó y recuperó la compostura sacudiendo su ropa.

- Cierra la boca, mejor alégrate de que haya dudado, ¿qué clase de hospitalidad es la de Konoha que atacas de ese modo a un transeúnte? – respondió con su habitual tono frío y mirando firmemente a los ojos de aquella chica, sabía que parte de lo que le llamaba la atención era esa mirada solitaria que oculta el dolor tras una máscara de odio y “fortaleza”, pero aún había algo más que no podía definir.

- No me gusta que me espíen ya te lo dije, cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo, incluso en tu Villa. -

- En mi Aldea no habrían sido tan blandos -

- Entonces no te quejes que te ha ido bien. – Aquellas palabras le sacaron de quicio, pero él no lo demostró, permaneció con el mismo rostro inexpresivo de siempre. - ¿Qué hacías entre los árboles? -

- Ya te lo dije, yo solo paseaba por aquí ¿siempre has sido tonta? – Respondió sin variar su tono de voz, a pesar de que le divertía atacarla con sus propias palabras. Con un rápido movimiento la kunoichi dirigió su mano a su cuello, Gaara alcanzó a detenerla por muy poco, vio en sus manos afiladas uñas pintadas también de verde y se sorprendió un poco por su gran fuerza - ¿Qué diablos te pasa? – preguntó con esa voz inmutable.

- Cuida tus palabras, en especial si no sabes con quien tratas, me he detenido porque no quiero ocasionar un incidente internacional. – Fue entonces cuando el pelirrojo vio el bastón a unos milímetros de su estómago y lamentó no llevar su calabaza - Es endemoniadamente rápida. - Pensó el menor de los hermanos de la arena, además de reprenderse por estar tan distraído, algo que nunca antes había ocurrido; ella retiró nuevamente su arma y relajó los músculos de su brazo para que él la soltara – Aunque sinceramente esperaba más del Kazekage, no debió separarse de su escolta. -

- Cierra la boca. – Respondió sin ocultar su molestia esta vez – ¿Crees que de verdad has traspasado mi defensa? Simplemente no te considero una amenaza, además sería un fastidio diplomático si te mato por insolente. – Ella enarcó una ceja.

- ¿Le gustaría respaldar sus palabras con hechos? – dijo tomando una pose defensiva y haciendo una seña con la mano para que él lanzara el primer golpe.

- Lo dejaré para después de los exámenes, no quiero fastidiarle el día a los chicos de mi aldea que participarán ¿quién eres? -

- ¿Porqué te importa? – Contestó con altivez mientras dejaba su pose.

- No me importa, solo es curiosidad. – Dijo recogiendo su bata.

- Entonces no tengo porqué contestar. – Replicó dando media vuelta.

- Has sido dura con la niña, alguna vez me dijeron que si me comportaba así nadie me querría como maestro y que a los niños hay que darles ánimos celebrando sus logros en vez de asustarlos. – Dijo más tranquilamente el Kazekage para cambiar de tema.

- Ser débil y dar excusas no es ningún logro, prefiero que me odie a que la maten en cuanto salga de la aldea por creer que ser inútil está bien, un ninja no puede darse el lujo de decir “no puedo más” o “esa es toda mi fuerza” yo simplemente le dije la verdad y si eso la asusta con mayor razón debe olvidarse de ser ninja. – Contestó aún dándole la espalda y mirando al horizonte.

- Estoy de acuerdo. – Dijo alcanzándola sin saber en realidad el motivo de no haber tomado la dirección contraria y preguntándose quién rayos era esa persona y porqué sentía ganas de matarla y de charlar al mismo tiempo. Ella lo miró como si fuera un fulano cualquiera tratando de impresionarla.

- ¿Y qué pasó con el sermón de antes? -

- Dije que me lo habían comentado, no que yo lo creyera, aunque es raro ver en Konoha alguien que sea tan crudo y poco sentimental, más aún si es una mujer. -

- Lo sé, será porque no soy de Konoha ¿qué es lo que quiere? -

- Nada en especial, solo alejarme un rato del barullo y las formalidades. – Ella soltó una risilla. - ¿Cuál es la gracia? -

- Eso si fue elocuente, es el modo más amable en el que me han dicho que no tengo modales. – Volvió a reír y luego lo miró guiñándole un ojo. – Te veré mañana y mejor ve armado porque no seré tan gentil. – Luego colocó dos dedos frente a ella y desapareció mientras una brisa verde la envolvía.

- ¡GAARA-SAMA! – El grito de Matsuri hizo que el pelirrojo soltara una silenciosa maldición mientras Kankuro y otros jounin lo alcanzaban y rodeaban – Lo hemos estado buscando estábamos preocupados. – Dijo su alumna colgándose de uno de sus brazos. - ¿Se encuentra bien? – Preguntó con ojos llorosos y algo sonrojada, mirando muy de cerca el rostro de su superior que se alejaba cuanto podía y trataba de recuperar su brazo.

- No soy un bebé ¿podrías soltarme? – Respondió frío y un poco malhumorado.

- ¡No! – Contestó efusivamente y se sonrojó aún más. – No voy a perderlo de vista ni un segundo, no voy a volver a perderlo. -

- Puedes vigilarlo bien sin estar colgada de él, muestra más respeto, es el Kazekage a quien le hablas. – Dijo una severa Temari que aparecía de pronto mientras Gaara se preguntaba “¿por qué a mí?”. Matsuri lo soltó asustada y guardó distancia mientras la rubia se paraba frente a él - ¿Y tú quién diablos te crees? Llegas a Konoha y ni te molestas en saludarme o si quiera avisarme, voy a verte y resulta que te perdieron… -

Y el regaño duró un buen rato, un poco para Gaara y mucho para Kankuro por no vigilarlo bien, cuando Temari al fin se quedó sin voz por tanto reprenderlos, todos regresaron a sus habitaciones y Gaara se retiró al dormitorio. - Estoy cansado. - Fue todo lo que dijo y se quedó en la cama pensando en su curioso día hasta que se durmió. Aunque había pasado ya bastante tiempo de que no tuviera que preocuparse por el shukaku, dormir seguía siendo algo extraño para él y no conseguía hacerlo por más de 2 o 3 horas y ese día mientras soñaba sintió una presión en su pecho, abrió los ojos y vio a la kunoichi de la tarde con el pie sobre él, riendo burlonamente, luego se inclinó para acercar su cara al pálido rostro del sorprendido shinobi, casi podía sentir su aliento a través de la máscara y no sabía si pretendía matarle o solo lo miraba para divertirse de su confusión, pues tampoco sabía como reaccionar, sacó un kunai y lo apoyó contra el delgado cuello, matarla era la solución, presionó un poco y luego se arrepintió, mejor quitarle la máscara para ver que escondía. Fue entonces que miró esos ojos brillantes como los de un felino al acecho y sintió que se perdía en ellos, había algo más que la soledad que había visto antes en Sasuke, Kimimaro y hasta Naruto ¿pero qué? Sin darse cuenta soltó el kunai y ella lo atrapó y le abrió el cuello sin pensárselo.

Gaara despertó cubierto de sudor y jadeando en su habitación tan intempestivamente que Kankuro pegó un salto y aún medio dormido movió los hilos para rodear a Gaara con Karasu.

- ¡Ríndase o lo mato! – Dijo al aire y los ninjas que estaban de guardia entraron a la habitación listos para la batalla sobresaltando aún más al pelirrojo que sacudió la cabeza para recuperarse.

- No pasa nada, solo fue un mal sueño, no sean paranoicos estamos en Konoha y aunque no lo crean aún puedo defenderme, llevo 5 años diciendo lo mismo. – Iban a replicar algo pero la mirada molesta y algo psicópata del muchacho (como aquella que tenía antes de conocer a Naruto) los hizo retirarse y Kankuro regresó a dormir.

Y sin tocarte puedo
sentirte sobre mi
me inundan sensaciones
van mas allá de mi.

Sin poder conciliar el sueño nuevamente salió por una ventana y se subió al techo, había luna llena pero su departamento no tenía la mejor vista así que saltó un poco de tejado en tejado hasta un edificio alto cerca de la academia con frondosos árboles que le brindaban un acolchonado sitio y algo de cubierto con su follaje.

Mirando el cielo nocturno se preguntaba en el significado de aquel sueño extraño y sin darse cuenta una palabra en voz alta se escapó de sus pensamientos “Midori…” dijo y continuó viendo la luna y las estrellas, pasados unos minutos hubo un muy leve movimiento entre el follaje casi imperceptible probablemente causado por el viento y de pronto un golpe seco en el tejado y el silbido de delgadas agujas que surcaban el aire hasta estrellarse en una capa de arena frente a él que dibujó una media sonrisa en su cara antes de recostarse nuevamente sobre el follaje.

- Te dije que hace un rato no te había tomado en serio, aún ahora no lo hago ¿no dijiste que espiar era de mala educación? – Una pequeña prisión flotante de arena se movió despacio hasta quedar frente a él y la inmovilizada kunoichi lo miraba ofendida, luego la arena se compactó mientras la femenina silueta se disolvía como una nube, los finos y dorado granos volvieron a perderse en la noche y detrás de la cortina que dejaron apareció la verdadera shinobi, con una mano en el hombro y moviendo en círculos el brazo como si se hubiera lastimado.

- Yo no espío, llegué mucho antes y tenía la esperanza de que te marcharas, no me gusta esconderme en mi territorio, pero como me di cuenta de que no tenías intenciones de irte, decidí ahorrarme este molesto episodio y para que lo sepas, tampoco estaba poniéndote atención, ese es el único motivo de que me hicieras caer – dijo molesta y tratando de mantener su pose orgullosa.

- Lo siento, no me di cuenta antes de que estabas ahí, solo buscaba un lugar con buena vista – dijo mirándola con toda tranquilidad.

La kunoichi se sonrojó y él lo notó a pesar de la máscara, sin saber el porqué de su reacción bajó la mirada para no incomodarla más y al ver sus hombros desnudos y el ajustado top strapless se dio cuenta de lo ambiguo de su comentario y sus actos, justo cuando levantó la mirada de nuevo en vez de un tierno rubor vio un puntiagudo tacón directo a su cara, a penas logró detenerlo con su arena – ¡Imbécil! - Rugió ella impulsándose para golpearlo, la arena tiró de su pierna, haciéndola perder propulsión, aún así alcanzó a asestar el puñetazo en el rostro que comenzó a agrietarse, un poco asustada al creer que se había excedido en la fuerza bajó la guardia y él la envolvió totalmente con su arena.

- ¡Suéltame miserable pervertido! – dijo forcejeando para liberarse pero no lo conseguía.

- No soy un pervertido, yo me refería al paisaje y al cielo, me gusta ver la luna llena, no es mi culpa que seas una egomaníaca que lo malentiende todo ¿podrías tranquilizarte de una vez? – Dijo comenzando a salir de sus casillas. – Te liberaré si prometes dejar de intentar matarme por algo que no hice, no quiero terminar lastimándote. – Ella lo miró con furia y un chakra muy concentrado comenzó a emanar de su cuerpo, estallando de repente dispersando la arena y haciendo volar un par de metros al Kazekage que no se esperaba algo así.

- Prometo no intentar matarte si dejas de subestimarme y de hacer comentarios ambiguos. – Respondió extendiéndole la mano para ayudarlo a ponerse de pie, él solo se sentó y se acomodó de nuevo a mirar la luna.

- Fue accidental, pero aún si lo hubiera dicho adrede te tomas muy mal los cumplidos. – Contestó sin mirarla.

- Me estabas viendo los pechos ¿qué esperabas? – Dijo sentándose a un lado del pelirrojo.

- Eso no es cierto, te miraba a la cara, te sonrojaste, no supe porqué y desvié la mirada para no incomodarte, tal como dije antes, lo malinterpretas todo, igual que en la tarde, yo no te espiaba. -

- Está bien, te doy el beneficio de la duda ¿por qué te gusta tanto mirar la luna? -

- No sé… es como preguntar porqué soy ninja, solamente es así y ya. -

- Pero supongo que debe causarte algún tipo de emoción ¿o no? Si no cómo sabrías que realmente te gusta, yo lo hago porque me recuerda que soy libre y me tranquiliza… -

- Mmmm supongo que sí… - meditó – pero es algo confuso – también me tranquiliza pero a la vez me hace hervir la sangre… es algo como tú… - ella lo miró molesta por un instante pero luego se tranquilizó y le dio oportunidad de explicarse, pidiéndolo con un gesto inquisitivo y algo confundido. – A veces me resultas tan molesta que me dan ganas de matarte y otras aquí me tienes hablando contigo y me da cierta curiosidad saber quién eres… -

- Pues el sentimiento es mutuo. – Contestó algo molesta. – Lo digo por las ganas de matarte… - Luego se dejó ir de espaldas, con las manos tras la cabeza para poder mirar mejor el cielo - ¿Y qué más te da a ti quien soy? No entiendo el motivo de la curiosidad. -

- Tienes razón, no me importa, es simple curiosidad, por tus ojos. -

- ¿Mis ojos? ¿Qué tienen de raro? Los tuyos también son verdes. -

- No me refiero al color, me refiero a tu mirada, has pasado mucha soledad, tu existencia perdió el sentido en algún momento y tú perdiste el respeto por la vida humana, a nadie le importaba lo que ocurriera contigo y por eso a ti no te importan los demás y no tienes problema alguno en asesinar a alguien que se meta en tu camino. -

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Re: Estabas ahí

Mensaje por Hyo Yuki el Lun Mar 11, 2013 1:21 am

- ¿Me vas a decir que también eres psicoanalista o tal vez astrólogo y lo viste en las estrellas? -

- No, en realidad son como los míos – luego la miró sin expresión alguna – supongo que conoces a Uzumaki Naruto. -

- ¿Entonces también fuiste “víctima” de su extraño poder? -

- No. No me considero una víctima, aquel día yo no perdí el combate, gané una nueva vida. -

- Lo de víctima era solo una expresión, a mí también me revivió… - luego lo miró curiosa - ¿y cuál es tu historia? – Esta vez el confundido fue él. – Yo vivía en una pequeña aldea ninja donde solo había mujeres, éramos pocas pero éramos fuertes, sin embargo un día invadieron nuestro pueblo, eran demasiados y no pudimos derrotarlos, mi gente fue exterminada, solo yo logré escapar pero luego de un tiempo me apresaron, tenía unos 6 años. ¿Qué te pasó a ti? -

- Era el jinchuriki del Shukaku, mi padre ni siquiera me miraba, mis hermanos me temían y la única persona que yo apreciaba y que creía me apreciaba a mí intentó matarme para cumplir con la última voluntad de mi madre, tenía más o menos la misma edad. – Respondió con calma y sin pensarlo en realidad, él no solía hablar de ello, de hecho no era una persona que expresara sus sentimientos, que se abriera ni con su gente de confianza y mucho menos que tocara aquellos temas como si fueran cualquier cosa, pero de algún modo, aquella mujer le inspiró la confianza de hacerlo, como si algo dentro de él supiera que le comprendería.

- Vaya… - dijo consternada. – Lo siento, lo pasaste mucho peor, pero ¿cómo es eso de que “eras” jinchuriki? Que yo sepa, uno no puede dejar de serlo y ya. -

- Hace cinco años me secuestraron para extraer al Ichibi. -

- ¿No se supone que si hacen eso el jinchuriki muere? Es decir, veo que no fue así pero ¿cómo? -

- Estuve muerto. – Ella abrió sus ojos cuan grandes eran, totalmente sorprendida. – No sé cuanto tiempo, pero lo estuve, Chiyo obaa-sama intercambió su vida por la mía con un jutsu especial de su creación. -

- ¡Wow! Bueno, no cualquiera puede contar esas anécdotas y ¿Por qué llevas la palabra “amor” en la frente? – Él le dirigió una mirada que dejó en claro que se estaba tomando demasiada confianza. – Lo siento, no debí preguntar… - Se excusó mostrando modales por primera vez.

- ¿Porqué usas máscara? - Preguntó cambiando de tema.

- Es una costumbre de mi clan… - él no preguntó más pero mientras miraba las estrellas ella recordó en voz alta sin darse cuenta. – Mi clan era únicamente de mujeres, por eso era pequeño, las fundadoras crearon su propia aldea shinobi cansadas de ser subestimadas por los hombres, decían que si no veían nuestro rostro no nos miraban como mujeres y no nos consideraban frágiles, es algo absurdo lo sé, pero así era la costumbre, por eso todas usábamos la máscara, también nos decían que solo aquel que puede ver la fuerza de una mujer y su belleza interior es merecedor de ver su sonrisa, porque es el único que no necesita separar a la guerrera y a la dama. -

Gaara no la interrumpió, es cierto que nada de eso era de su incumbencia, pero de algún modo le gustaba escuchar a esa chica y hablar con ella, incluso le había dicho cosas que jamás había mencionado, que siempre había guardado para sí y los únicos que lo sabían eran los que habían estado presentes, no sabía el porqué, simplemente le resultaba agradable, cuando no gritaba y lo insultaba su voz sonaba suave y relajante. - ¿Cómo era el lugar donde vivías? – Preguntó espontáneamente y ella comenzó a describirle su aldea. El Kazekage cerró los ojos dejando que las palabras de la kunoichi lo guiaran hasta su pueblo natal y dibujaran en su mente el paisaje que sus recuerdos evocaban mientras aspiraba el dulce aroma a jazmín y especias que emanaba de la chica, por primera vez en mucho tiempo se sentía totalmente tranquilo y sin darse cuenta sonreía.

Oigo tu voz,
Nos dejamos llevar,
Tu olor es todo el aire
Que quiero respirar

Ella por su parte no era tan fría como él, ni tampoco tan abierta como para ponerse a hablar así con un extraño, y aun así, sin poder precisar la razón, él le hacía sentirse como una niña que no veía problema en responder a sus preguntas o contarle de su vida, a pesar de haberle conocido por pocos minutos, cosa que la confundía totalmente, porque no era racional y no habían tenido exactamente un buen comienzo, mas estaba tan tranquila recordando, que prefirió dejar de lado sus extraños y confusos sentimientos encontrados. Terminó de hablarle de su villa y estuvieron un rato más hablando de cosas triviales pero en calma, hasta que la kunoichi se dio cuenta de lo mucho que había cambiado la posición de la Luna en el cielo y se puso de pie de un salto.

- ¡Demonios! Ya es muy tarde y tengo cosas importantes que hacer mañana y a usted deben esperarlo quizás Temari-san esté preocupada de no saber dónde está. -

- Si Temari supiera que no estoy en mi alcoba toda la delegación de la arena estaría buscándome por los alrededores y yo podría oír los gritos de mi hermana y las disculpas de mi hermano. -

- Cómo sea, yo debo marcharme además no creo que a Midori le agrade que esté hasta tan tarde con una extraña. -

- ¿Midori? ¿Me perdí de algo? De pronto me hablas de usted y ¿quién es Midori? -

- Yo que sé, dijiste su nombre en medio de un suspiro así que supuse que era alguien importante para ti, pero o me equivoqué o te olvidas muy rápido de las personas. -

El Kazekage hubiese reído al comprender la situación, de haber sido una persona un tanto más expresiva, así que se limitó a mirarla con sus ojos fríos y su rostro inexpresivo. – No era un suspiro. Fue un resoplido de frustración, no tuviste la cortesía de presentarte y eso fue lo primero que vino a mi mente para llamarte cuando noté que estabas en los árboles. -

- Ha sido tonto de tu parte. El color del que viste una persona no tiene que ver con su nombre. – Fue lo último que la joven pronunció antes de llevar dos dedos a su frente y volver a desvanecerse en la neblina verde. Luego de uno minutos más contemplando la luna, Gaara volvió a su habitación.

A la mañana siguiente, en las habitaciones de la delegación de Sunagakure, todos se despertaron temprano, era un día de expectación debido al torneo de los exámenes chunnin, Kankuro se desperezó y saludó a su hermano que ya casi terminaba de alistarse pero se encontró con algo que no había visto en toda su vida.

El mayor de los hermanos no dijo nada, solo se alistó en silencio esperando que su hermano dijera algo pero no fue así, media hora más tarde luego de que los demás desayunaran, Shikamaru llamó a la puerta, él, Ino y Choji iban a escoltarlos al estadio, todos caminaban en silencio y el joven Nara pensaba que sería problemático hacer un comentario o pregunta indiscreta así que también guardó silencio, el Akimichi como de costumbre no se enteró de nada y la joven Yamanaka se desesperaba por tanta quietud.

Cuando pasaban frente al gimnasio que estaba cerca del hospital notaron que algunos genins recogían tejas de la calle, Temari rompió el silencio. - ¿De nuevo hizo un berrinche? -

- Si… es problemática… - Trató de cortar Shikamaru.

- ¿Qué fue esta vez?-

- No lo sabemos, - comenzó Ino contenta de poder cuchichear el nuevo chisme, - solo salió corriendo en la mañana porque se quedó dormida y puso a limpiar a los primeros genins que se encontró, Genma dice que vio a alguien merodeando por el techo de su dormitorio y luego se puso violenta, pero no duró mucho, probablemente el sujeto escapó. – Gaara tragó saliva pero no dijo ni hizo nada.

- ¿Cómo merodeando? ¿Un espía? ¿Ya lo atraparon? – preguntó intrigada Temari.

- Mmmm… un espía del tipo de Jiraiya-sama, parece que alguien siguió sus pasos, tal vez era Konohamaru, ella no quiso una investigación, parece que le propinó un buen golpe con esa endemoniada fuerza suya, habrá aprendido la lección. -

Al oír esas palabras Gaara pareció encogerse un poco y evitó a toda costa las miradas de sus hermanos que dieron un respingo y volvieron a guardar un silencio sepulcral y continuaron su caminata mirando al piso, Shikamaru no tardó en deducir la razón de ese comportamiento pero prefirió no decir nada y rezó porque Ino cerrara la boca.

Ya en el estadio cada quien ocupó su lugar y Kankuro le susurró a su hermano algo como “Espero que la chica al menos haya valido la pena…” el pelirrojo se deslizó en su asiento y se escondió aún más detrás de su sombrero.

Luego la voz de Godaime Hokage los sacó de sus pensamientos cuando inauguró el torneo y cuál no sería su sorpresa al ver que el árbitro de los encuentros era ni más ni menos que la kunoichi del altercado que luego del discurso de Tsunade llamó a los primeros combatientes e inició el combate.

Al oír su voz Gaara se volvió a sentir enfadado pero a la vez no podía evitar mirarla, incluso más atentamente que al combate, entre los recuerdos de sus caóticos encuentros, su extraño sueño y el extraño sentimiento que lo invadió cuando vio el sonrojo en su rostro ya no sabía que pensar. Se sorprendió a sí mismo imaginando que su encuentro era un poco diferente, sin golpes, sin gritos y sin enfados, solo la conversación tranquila que tuvieron al final. Se reprendió por pensar tonterías, que tenía que reivindicar su orgullo por el tremendo moretón que no se merecía y aclarar el rumor que la molesta rubia del equipo de Shikamaru estaba esparciendo. La miró nuevamente y ella estaba totalmente absorta en el enfrentamiento de los genins, como todo buen ninja, estaba dedicada únicamente a su misión que aquel día consistía en ser juez del combate y aunque no podía asegurarlo por la distancia le parecía ver cierto brillo de emoción en sus ojos y percibió en el aire un ligero aroma de jazmines y especias que le pareció familiar, se dio cuenta de que era el mismo olor que lo había guiado al campo de entrenamiento en el que la conoció, el mismo que advirtió la noche anterior mientras miraba la luna, una esencia peculiar pero agradable, luego muy a lo lejos le pareció escuchar una voz familiar a la que no hizo caso. “Aplaude.”, escuchó en un susurró y un sutil apretón en su hombro lo hizo darse cuenta de que la primer pelea había terminado. - Al menos finge que ves a los examinados… - susurró su hermano a su lado trayéndolo de vuelta a la realidad.

Oigo tu voz,
Nos dejamos llevar,
Tu olor es todo el aire
Que quiero respirar.

Más por reflejo que por agrado el Kazekage aplaudió mientras se decía a sí mismo una y otra vez que debía poner atención al torneo y cumplir con su trabajo.

Los combates terminaron poco antes del atardecer, al salir del estadio Gaara iba muy distraído, Kankuro y Baki trataban de convencer a Temari de que se calmara “después de todo solo es un chico de 21 años” decían una y otra vez “es adolescencia retardada porque no disfrutó su infancia ni su juventud” era otra frase común y ella les repetía que ese no era el problema, le dolía un poco que no hablara con ella como con su hermano y les decía que aparte del lugar y las palabras equivocadas, tampoco era la chica correcta, cuando iban hacia el centro de la ciudad por algo de comer oyeron risas junto a la entrada del bosque de la muerte que parecieron despertar al pelirrojo que hasta entonces había estado desentendido del mundo.

Estabas ahí refrescando
con tu risa mi razón

- ¡Gaara! – Oyeron todos y al voltear vieron a Naruto correr hacia ellos. - ¡Hola chicos! ¿Cómo están? Estábamos recordando viejos tiempos y aprovechando que hoy estamos todos se me ha ocurrido que podríamos hacer algo ¡dattebayo! ¿Qué dicen? ¿Vienen con nosotros? ¡Será divertido! – Poco a poco los otros siete ninjas de la generación de Naruto se les unieron, además de Neji, Tenten, Rock Lee e incluso Sai, pero otra risa sonó entre la multitud, la réferi del torneo se adelantó hasta estar junto a Naruto riendo y tronándose los nudillos con su mirada altiva.

- ¡Vamos Temari-san! Además ya que Kazekage-sama no pareció muy interesado en los combates de este periodo podríamos mostrarle algo más interesante. – Dijo en tono malicioso.

- ¿Qué insinúas? – preguntó algo molesto y sosteniéndole la mirada.

- No insinúo, afirmo. – Los exhaustos gennins del torneo que esperaban aún los resultados para su nombramiento iban saliendo y se detuvieron al ver la multitud frente al bosque ya que era un grupo bastante grande de jounins que hablaban con el Kazekage, algunos de ellos incluso habían sido sus maestros y les habían recomendado para presentar el examen. – No te culpo, aunque se trate de potenciales ninjas de las próximas generaciones por ahora su nivel no se compara con Kazekage-sama, quizá no le molestaría para variar un poco ser él quien ofrezca el espectáculo. – luego miró a los curiosos niños – Seguro que a los chicos les gustaría ver a Kazekage-sama en acción contra alguno de nosotros. – Los chicos emocionados con lo que alcanzaron a escuchar, se apresuraron para no perderse el show mientras que todos los demás se quedaban de piedra por su comentario.

- No era exactamente esto lo que tenía en mente ¡dattebayo! – Exclamó Naruto con una mano detrás de su cabeza y soltando una risa nerviosa.

- No creo que sea buena idea. – Pronunció Temari muy seria.

- Sería muy problemático, por lo de los asuntos diplomáticos y eso… – les terció Shikamaru.

- No sean aguafiestas, no le estoy jugando el puesto ni es una pelea a muerte… – dijo con un tono conciliador pero dirigiendo una fugaz mirada sarcástica a Gaara, – solo es un pequeño juego, por mera diversión, además no lo han dejado contestar ¿acaso él no tiene voz ni voto? – Gaara apretó los puños.

- Está bien – respondió molesto como hace tiempo no se sentía, – terminemos esto de una vez por todas, dijo quitándose el gorro y la máscara – Matsuri, trae mi calabaza – todos se quedaron atónitos, en parte por la respuesta, en parte por el enorme moretón en la cara del jefe de la Arena, al menos la hinchazón había bajado, pero aún era bastante llamativo.

- Pe-pero… Gaara-sama no creo… - tartamudeó su alumna.

- ¡Te dije que fueras! – Le cortó subiendo el tono de voz y la chica asustada salió corriendo en busca de lo que le había pedido. El Kazekage les dirigió a sus hermanos una mirada de hielo para que no replicaran y ambos suspiraron resignados. – Me sentará bien un poco de ejercicio ¿Quieres jugar? Juguemos entonces pero no me hago responsable si sales lastimada, además aún me debes algo. – dijo a sabiendas de que ella entendería – Comenzando por decirme quién demonios eres. – Las caras de todos eran dignas de foto, primero se habían sorprendido como nunca de saber que Gaara había sido el del incidente del gimnasio que tan ávidamente contaba Ino y luego al percatarse de que a pesar de tanta hostilidad ni siquiera sabía con quién discutía, casi se fueron de espaldas.

- ¿Te ha dado una paliza y ni siquiera conseguiste su nombre? – Preguntó Kankuro al borde de la histeria.

- ¡Waaahhh! No puedo creerlo ¡dattebayo! Gaara ¿acaso vas a reemplazar a Erosennin? ¿Qué hacías merodeando el dormitorio de nee-chan? ¡Ahhhh! No creí que fueras de ese tipo de persona… – tanto la kunoichi como Gaara enrojecieron completamente y callaron a Naruto con un golpe en la cabeza.

- ¡¿QUÉ DEMONIOS DICES?! – Gritaron los dos al mismo tiempo tras lo cual se miraron un tanto nerviosos por su idéntica reacción y luego recordando esas extrañas ganas de matarse mutuamente.

- Eso solo es el chisme de Ino, ya he dicho varias veces que no fue así. – Refunfuñó la kunoichi.

- ¡Yo no soy un pervertido! – Se defendió Gaara.

- De eso no estoy tan segura ¬.¬ - Replicó la chica y Gaara se enfadó aún más.

- ¡No lo soy! Tú eres una vanidosa que mal entendió las cosas, no es mi culpa que te pararas frente a mí justo en ese instante.

- Por eso dije que sería problemático… U_U - se quejó Shikamaru

- Pero Genma dijo… - se quejó Ino y la chica no la dejó continuar.

- Genma dijo que vio a alguien en el techo y eso es todo. – Le gritó a la rubia y luego miró a Gaara. – No soy yo la que andaba espiando y no soy una vanidosa, así como tampoco te debo nada, solo te enseñé a mantener lo ojos lejos de donde no debes mirar, además fuiste tú el que dijo que me mataría ¿no? – Su mirada se volvió severa y fría – Inténtalo entonces… -

- Mejor lo dejamos para otro día están muy alterados y… - Trató de suavizar la situación Kankuro, pero fue tarde, los dos shinobis pegaron un salto para entrar al bosque y se enfrascaron en un intercambio de armas y balas de arena, la chica tiraba también muchos golpes que eran detenidos por los muros de arena de Gaara. - ¡Maldición! – Se quejó el marionetista y salió tras ellos seguido por todos los otros presentes.

- ¿Porqué no me dijiste que Gaara era el del techo? Nos habríamos evitado este lío. – Se quejó Ino con el chico Nara.

- ¿Y qué querías que te dijera? Ahh si, el Kazekage estaba merodeando la habitación de nuestra amiga… ¿por qué no mejor evitas ser tan comunicativa? -

- Deberíamos enseñarle a hablar con chicas para evitar estos problemas – Sugirió Kankuro pero cerró la boca con la mirada asesina de Temari.

- Y de todas las chicas de Konoha tenía que ser ella… - Se lamentó Neji.

- Relájense, qué otro día podríamos ver un enfrentamiento de este nivel sin preocuparnos porque alguien acabe muerto. – Les animó un sonriente Kiba y Akamaru lo secundó con un ladrido.

- Kiba-kun ¿estás seguro que no van a matarse? – Preguntó la tímida Hinata y el Inuzuka palideció perdiendo la sonrisa.

- Mejor nos damos prisa ¡Corre Sakura! – dijo Ino aumentando su velocidad y Haruno la siguió.

- Si iban a dar un show ¿por qué se alejan tanto? Odio correr – se quejó Choji.

- ¡Lástima que Gay-sensei se pierda de esto, es una explosión de juventud! – decía Lee con ojos llorosos.

- Mientras solo sea juventud no habrá problema pero con esos dos no se sabe. – Musitó Ten Ten.

- ¿Es peligrosa? – preguntó Kankuro comenzando a temer por el rumbo que tomaban las cosas.

- ¿En escala de 1 a 10? – preguntó Temari sarcástica, pero Kankuro no se dio cuenta y asintió esperando la respuesta, ella suspiró con una mezcla de resignación y fastidio y él miró a los demás que al unísono respondieron “¡20!”, el castaño los miró confuso, suplicando que fuera una equivocación.

- Tiene nivel ANBU. – Respondió Shino.

- Ella siempre se niega porque odia los uniformes, las máscaras blancas y no tener nombre. – Rió Kiba.

- ¿Qué tipo de ninjutsu usa? – Preguntó el hermano de la arena.

No alcanzaron a responderle pues vieron un enorme muro de arena que era disipado por un tigre de viento y a la vez otra mano gigantesca de arena que parecía aplastar algo pequeño, como si de una mosca se tratara, los chicos se apresuraron aún más.

En lo profundo del bosque Gaara y la kunoichi tenían una gran pelea, al principio, ambos se subestimaron, pero luego se emocionaron al ver que su rival no era fácil de vencer y usaban cada vez técnicas más poderosas, en medio de la acción se olvidaron de los enfados y luego de un rato no solo los chicos veían la pelea y les gritaban que se calmaran, si no que buena parte de la población de Konoha había ido a ver el enfrentamiento.

- Jade. – Le dijo de pronto y él la miró confundido. – Mi nombre es Iwa Jade – Gaara sonrió. – y debo admitir que no lo haces mal Saabaku no Gaara. -

La pelea continuó un rato más hasta que Tsunade-sama llegó y se metió en la pelea dando un fuerte golpe en el suelo que abrió la tierra y detuvo el combate.

- ¿Qué rayos tienen en la cabeza ustedes dos? Ya están muy grandecitos como para portarse así, Kazekage-dono, no olvide que su cargo exige más decoro que esto. – Les reprendió y ambos comenzaron a reír como un par de locos uno a cada lado de la grieta dejándose caer de espaldas al piso, mientras una venita en la frente de Tsunade se hacía visible y Shizune trataba inútilmente de calmarla.

Una parte del bosque quedó devastada con un enorme cráter atravesado por una grieta, Ino y Sakura se abrieron paso entre las rocas y fueron a asegurarse de que no hubiera daño grave y de paso curaban el moretón en la cara del Kazekage que aunque estaba bien se negaba a levantarse y continuaba sonriendo como pocas veces en su vida.

- ¡Gaara! ¿Estás bien? – preguntaron sus hermanos y él los miró como un niño que descansa luego de un gran juego.

- Totalmente. – Dijo en medio de un suspiro. – Por primera vez en mucho tiempo me siento de nuevo vivo y libre ¿ya vieron que hermosa Luna? – Sus hermanos mayores lo miraron confundidos y luego entre ellos, después vieron a Sakura quien afirmó que se encontraba bien, aún cuando estuviera actuando de un modo irreconocible.

- ¿Empate? – sonó una voz y el Kazekage vio una mano extendida para ayudarlo a ponerse de pie, era Jade, él aceptó su mano incorporándose.

- Me parece justo. – Respondió casi en un susurro, mirándola fijamente, se sentía como hipnotizado por esos ojos esmeraldinos, con un hermoso cielo y la luna llena de fondo, por un momento dudó que fuera real y quiso tocarla para averiguarlo, incluso se planteó la idea de estrecharla en sus brazos, pero se contuvo para no hacer una tontería. Respiró profundo, volteó hacia Tsunade e hizo una reverencia, Jade lo imitó. - ¡Gomennasai! – Se disculparon al unísono y luego él continuó. – Ha sido mi culpa, yo la reté ayer por la tarde, precisamente para después del examen, ha sido un pequeño entrenamiento, no quisimos preocuparlos ni causar tanto alboroto, Hokage-sama. -

Estabas ahí dibujando
con tu forma una ilusión

- ¿Y lo del techo? – Preguntó la vieja no muy convencida.

- También mi culpa, hice algo que se prestó a malas interpretaciones, pero fue sin intención. -

- De hecho la culpa es mía, lancé el golpe sin aclarar las cosas. – Agregó Jade y Godaime suspiró resignada.

- La verdad es que viniendo de ti o de Naruto estas tonterías no me extrañan. – Los aludidos se sonrojaron, Naruto iba a reclamar pero Sakura se lo impidió. – Mis disculpas por este mal rato Kazekage-dono. -

- No se preocupe Hokage-sama, yo tuve mucho que ver, la verdad es que quería hacer esto. – Luego miró a sus hermanos como demostrándoles que no se iba a romper y aún era un ninja de alto nivel, que no por nada tenía el rango de Kazekage. Ambos asintieron en silencio mientras Tsunade corría a todos los curiosos.

El resto de la velada transcurrió en paz, a final de cuentas la mayoría había comenzado peleando con Naruto, al menos ahora había sido diferente, esa era la broma de la noche, recordaban algunas anécdotas y misiones, los exámenes chunnin y jounin que habían presentado y demás, Gaara también participaba de la charla aunque aún seguía inquieto por que después de hacer las paces le costaba más trabajo apartar su mirada y pensamiento de Jade, teniendo cada vez más deseos de abrazarla de tenerla siempre con él, eso era algo que no alcanzaba a comprender pero se preguntaba si era parecido a lo que había entre Shikamaru y Temari, hasta ahora las únicas chicas que no miraba solamente como shinobis eran su hermana y Matsuri, pero las sensaciones que le provocaba Iwa no eran ni remotamente parecidas.

Ya estaba muy avanzada la madrugada cuando cada quien se fue a su respectiva casa a dormir, Gaara volvió a soñar con Jade pero esta vez no la vio degollarlo, si no besarlo y no despertó sobresaltado, al contrario durmió plácidamente hasta muy entrada la mañana cuando sonó el despertador y hubo que prepararse para hacer los nombramientos chunnin. Se miró al espejo mientras ajustaba el sombrero de Kazekage, había tomado una decisión.

Ya es natural desearte así
y vas a ser mía una vez más.


. . . Continuará . . .



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Re: Estabas ahí

Mensaje por Hyo Yuki el Mar Mar 12, 2013 7:12 pm

La ceremonia se llevó a cabo sin mayores contratiempos, el ambiente en la aldea oculta entre las hojas era festivo y para la tarde, el Kazekage había terminado con sus deberes diplomáticos y tenía un rato para descansar, por lo cual había dejado su "uniforme" y se disponía a salir a dar un paseo, aunque fue bastante claro en decir que iría por su cuenta, sus guardaespaldas no hicieron mucho caso.

- SOLO. SO-LO. S-O-L-O ¿Pueden entender lo que eso significa? - Les regañaba a la vuelta de la esquina del hotel pues por muy buenos que fueran para ocultarse, su ojo de arena los había descubierto bastante rápido.

Matsuri tartamudeaba una disculpa y balbuceaba razones para acompañarlo. Temari lo observaba con una ceja enarcada y los brazos cruzados, se habían enfrascado en un duelo de miradas que habría quebrado el espíritu de cualquiera, pero al final, como siempre, la frialdad inexpresiva del Kazekage acabó con la calma de la kunoichi que se puso a vociferar, a lo que su hermano con su invariable tono de voz respondió. - Estamos en Konoha, no son enemigos, sé cuidarme solo y no suelo tener tiempo libre, así que ocuparé estas pocas horas como mejor me plazca, estoy seguro que si hubiese un atentado en mi contra, habría un gran alboroto y de inmediato se enterarían, así que de nueva cuenta les repito que tienen la tarde libre, disfrútenla como les parezca, pero sin seguirme "casualmente".

- No son enemigos, pero si te vuelves a encontrar con Jade y arman otro escándalo, va a haber problemas. - Insistió la rubia.

- No será así. -

- ¿Cómo estás tan seguro? -

- Ya sanjamos el malentendido. -

- Pero... - La kunoichi del gran abanico iba a replicar pero otra mirada, esta vez con el ceño fruncido, le hizo ver que pisaba terreno peligroso, por lo que solo pudo bufar frustrada y con un movimiento de su cabeza, ordenó a Matsuri dejar en paz a Gaara, mientras ella misma volvía sobre sus pasos.

El pelirrojo convocó otros ojos de arena que se elevaron por la Villa, un par de ellos asegurándose de que de verdad le hubieran dejado solo, otro buscando algo. Y así permaneció de pie a un lado de la calle, completamente estático y concentrado, hasta que halló lo que quería.

Anduvo un rato por las calles de Konoha, con tranquilidad, aparentemente mirando el paisaje reverdecido del que no podía disfrutar en su propia aldea, pero en realidad se encontraba pensativo. Si bien su decisión matutina no había cambiado, no encontraba el modo correcto de llevar a cabo la misión que se había autoimpuesto.

Luego de casi media hora, llegó a uno de los campos de entrenamiento que daban hacia el bosque, y ahí pudo notar una figura que trabajaba afanosamente en unos movimientos de taijutsu, a pesar de que su rutina era aparentemente perfecta. No quiso interrumpir, así que se quedó observando en silencio por unos minutos.

- Sería más cortes que saludaras anunciando tu presencia, esa clase de comportamientos son los que ocasionaron el alboroto de la otra noche. - Le reprendió una voz fastidiada.

- Pensé que no querías ser interrumpida. - Se explicó.

- Y no quiero... pero me resulta más molesto que estés ahí parado, no me gusta sentirme observada. - Bufó terminando su entrenamiento y jalando una toalla que estaba sobre un tronco para colocarla sobre sus hombros perlados de sudor, mientras su esmeraldina mirada se posaba en su equivalente.

- Eres extraña. - Comenzó el shinobi, por lo que ella enarcó una ceja, con un claro gesto de que hacía un gran esfuerzo por conservar la paciencia.

- Tú me miras en silencio como un acosador y yo soy la extraña... ¡ja! - Comentó con sarcasmo sentándose en el fresco prado y haciéndole una seña para que la siguiera.

Gaara caminó hasta estar frente a ella y se sentó solemnemente sobre sus rodillas en el pasto como si estuvieran en una importante ceremonia tradicional, ella volvió a mirarlo inquisitiva, pero antes que abriera la boca, él tomó la palabra.

- Eres extraña porque sabes quien soy pero no me muestras respeto ni me hablas con ceremonia. - Los nervios de la kunoichi se encresparon pero él hizo una seña con su mano para guardara silencio pues aún no terminaba de hablar, solo había hecho una pausa pues era una persona de pocas palabras, que no gustaba hablar más de lo necesario y se tomaba su tiempo para pensar lo que decía, el problema es que estos días sus pensamientos no eran del todo claros. - En eso te pareces a él y es refrescante de cierto modo. - Clavó su analítica mirada en la chica, analizando cada gesto, cada reacción de su cuerpo. - Eres escandalosa y actúas antes de pensar o escuchar explicaciones... -

- Si viniste a criticarme... - Gruñó Jade perdiendo la paciencia, pero él volvió a hacer aquella seña para que callara y sin saber muy bien porqué, ella lo dejó continuar, quizá por esa seriedad en su gesto, quizá por curiosidad de saber a qué venía todo aquello.

- Me provocas... emociones... mmm... si... creo que esa es la palabra... emociones... la mayoría contradictorias. No soy una persona de emociones. No entiendo que sucede. - Comentó sin variar su tono de voz ni su expresión ni una sola vez, con la mirada fija en los ojos de la muchacha, sin rodeos, Gaara siempre iba al punto y al ser una persona ajena a cosas como la vergüenza, no tenía reparo en plantear lo que necesitaba aclarar. - Toda tú eres contradictoria y no sé si tu cercanía provoca contradicciones en los demás, pero por lo que he podido observar, soy el único afectado. Provocas pensamientos que no suelo tener y curiosidades que nunca pasaron por mi cabeza. -

Esta vez era Jade quien se encontraba completamente confundida. - Soy yo la que no entiende nada, ¿a dónde quieres llegar con esto? -

- Quiero saber porqué contigo es diferente con con las otras mujeres escandalosas, porqué no solo me fastidias, qué es lo que tienes que me resulta interesante y porqué siento la necesidad de mirarte. -

Ante aquellas palabras, la mujer no pudo si no abrir los ojos cuan grandes eran, atónita y agradeciendo usar una máscara que mantuvo oculto su sonrojo. Las circunstancias de su vida, la habían hecho acostumbrarse a la atención de los hombres, pero generalmente se sentía irritada y molía a golpes al que se atreviera a acercarse demasiado o hacerle un comentario insinuante, sin embargo, el que el Kazekage fuera tan directo y lo dijera como cualquier trivialidad, además de esa indiferencia que no le permitía obviar malas intenciones, la desconcertaba lo bastante para no saber si golperarlo y marcharse, o seguir escuchando. - ¿Esta es tu idea de seducirme? Y luego dices que no eres pervertido. - Comentó al fin de modo suspicaz, tratando de entender al sujeto sentado frente a ella.

- No lo soy. Ser pervertido implica morbo. Yo más bien tengo una irracional necesidad de conocerte y de observar cada detalle de tu contradictoria persona. Como si necesitara encontrar una explicación a quién eres y porqué eres así. Considero que una vez que eso se aclare, podré olvidarme del asunto. -

Si no lo golpeó en ese momento, fue porque pudo darse cuenta de que realmente no tenía malas intenciones y que lo decía con la inocencia de un niño que no logra comprender una situación, lo cual le pareció totalmente inverosímil tratándose de alguien que dirige una de las cinco aldeas ninjas más importantes del mundo, pero ella misma había estado curiosa respecto a él, así que suspiró resignada y lo volvió a mirar con un gesto compasivo. - No tiene experiencia con mujeres ¿verdad? -

- No. - Respondió sin problema - ¿Porqué de nuevo me hablas de usted? - Luego caviló un momento y consideró que sería necesario explicarse mejor. - Solo he tenido a Matsuri como alumna, fue extraño acostumbrarse a ciertas actitudes y recatos, aparte de eso, está Temari. - Y ya que la chica conocía a su hermana, creyó que eso hablaba por sí solo.

- No me refería a ese tipo de experiencia. - Se quejó. - Pero a final de cuentas eso me ha respondido. - Lo miró tranquila y casi divertida. - Kazekage-sama, básicamente lo que acaba de decir es que se ha encaprichado conmigo porque le resulto diferente y no le rindo pleitesía, el hecho de hablarle con formalidad y guardar mi distancia y el comportamiento que debería tener para con un líder shinobi, le ayudarán a sacarse tal cosa de la cabeza, por otro lado, parece ser que sus hormonas despertaron y su cuerpo comienza a sentir atracción instintiva hacia las mujeres, pero con eso no puedo ayudarle, ya que como he dicho, no soy más que un capricho para usted y yo no soy ese tipo de chica, ni creo que usted sea ese tipo de hombre, descuide, mañana volverá a su aldea y en un par de días se habrá olvidado de mí. Le recomiendo que visite ciertos sitios de entretenimiento nocturno, eso le quitará la curiosidad. -

- ¿Qué clase de sitios? - Preguntó pues todo lo demás le parecía lógico y razonable.

- Pregunte a su hermano, no es apropiado ni correcto que yo trate esa clase de temas con usted. - Fue toda su respuesta y se puso de pie, haciendo una reverencia al pelirrojo. - Con su permiso, me retiro. Que tenga buen día Kazekage-sama. - Se despidió afablemente y comenzó a andar hacia el bosque, mientras el muchacho se quedaba pensativo en la misma posición, le había parecido una buena respuesta, le había convencido, pero no se sintió tranquilo cuando se marchó, por lo contrario, quería alcanzarla y seguir charlando, aunque prefirió hacer caso de su consejo y se puso de pie dispuesto a volver a donde Kankuro y tratar con él el resto de sus dudas.

Jade por su parte, cuando sintió que estaba suficientemente adentrada en el bosque, se recargó de espaldas en el tronco de un gran árbol, suspiró y borró aquella gentil sonrisa de su rostro, sus ojos se nublaron ligeramente y se dejó deslizar hacia el suelo. - Al menos ha sido franco. - Musitó para sí misma. - Es apuesto no lo niego, pero no vale la pena... ni aún con ese atractivo halo de misterio al rededor suyo. - Dijo como si tratara de convencerse de algo, pero en realidad se sentía herida y muy en el fondo, sabía que no era solo su ego ya que por el contrario, este debía rebosar por haber logrado que un sujeto así de indiferente se encaprichara con su belleza, pero ajeno a eso, su corazón se dolía convencido de que nunca nadie la tomaría en serio por lo que era y no por como lucía.

*****

Al escuchar la primer pregunta de Gaara, Kankuro saltó sobre él tapándole la boca y mirando nervioso para todos lados, luego de un minuto suspiró aliviado de que Temari no les hubiese escuchado y le recomendó a su hermano menor que salieran, porque no eran temas que se pudieran tratar así nada más. No conocía Konoha lo suficiente para saber donde estaba el sitio que su hermano curioso buscaba, pero tenía maneras de averiguar, aunque debían ser totalmente discretos con el tema, así que le tuvo que convencer de usar un henge para parecer personas distintas, completos desconocidos.

Por la noche se escabulleron tan rápido como pudieron y el marionetista guió a su hermano por los distritos más apartados de la aldea, hacia donde según le habían dicho, podría encontrar esa clase de diversión. Luego de un cierto pago y algunas palabras con la encargada del lugar, Gaara con la apariencia de un joven de larga y lacia cabellera castaña, con ojos grandes de color café y la piel ligeramente tostada, fue conducido a una sala apartada en donde tres bellas mujeres le sirvieron té y le atendieron cariñosamente, con grandes sonrisas, sentadas tan cerca de él que debían acomodarse de lado y casi abrazarlo, rozando sugerentemente sus cuerpos contra el de él y acariciando el dorso de sus manos con los finos dedos de uñas coloridas.

Cerca de dos minutos después se oyeron gritos e insultos de las mujeres mientras el desconocido muchacho salía bufando furioso y apretando los puños, sintiéndose asqueado y con ganas de sepultar en arena a su hermano, que al escuchar el alboroto, se asomó desde otra sala y luego salió corriendo tras él.

- Dudo mucho que esto haya sido a lo que ella se refería. - Dijo ya caminando por la calle principal con su apariencia normal.

- De hecho es justo a lo que se refería, por eso te dijo que no era esa clase de chica. - Se explicó el otro.

- Ir con esa clase de mujeres no me responde nada y me resulta repulsivo. -

- Cualquier otra clase de mujer, consideraría la peor de las ofensas lo que estás buscando, a decir verdad, me sorprende que no se te haya ido a los golpes si te dejó un ojo morado por un mero malentendido, en cambio lo que le dijiste hoy, es un verdadero insulto para cualquier dama. Lo que quieres únicamente es aceptable para una chica decente, si la desposas primero. -

Aquella explicación, casi escandalizó al pelirrojo que tras escucharlo se montó en una nube de arena y se alejó a toda velocidad por el cielo de Konoha.

***

La luna brillaba ya en lo alto del cielo cuando una flor de arena apareció frente a los afligidos ojos verdes de la kunoichi, que hasta ese momento habían estado perdidos en la inmensidad del campo estelar. Sin decir nada se talló discretamente la cara para asegurarse de que no había ningún rastro de debilidad en ella y volvió a mirar la flor. - ¿Eso porqué? - Preguntó con frialdad, sin cambiar de posición y desviando la mirada. Gaara caminó desde uno de los costados hasta sentarse frente a ella y pegó la frente al suelo, lo que una vez más la desconcertó completamente y casi la hizo pegar un salto. - ¡¿Qué rayos hace?! - Preguntó al borde de un ataque.

Él levantó el rostro, mirándola con seriedad y la flor una vez más flotó hacia Jade. - Nunca me he disculpado, pero esto hacen los demás cuando se disculpan conmigo. También escuché una vez a Temari, quejarse porque Shikamaru se disculpó sin siquiera llevarle flores. Ya no había tiendas abiertas. - Se explicó y ella tomó la flor aún desconcertada, mirándolo perpleja. - Kankuro me explicó que lo que dije fue una terrible ofensa, no era mi intensión. También me llevó a uno de esos sitios. Son horribles y jamás volveré a pisar uno. Ahora sé que no me causan curiosidad las mujeres en general. Solo tú. - Se detuvo percatándose que lo que decía, de nuevo tomaba un rumbo incorrecto. - No me refiero a algo indecoroso. - Aclaró. - No es por tu cuerpo, aunque es hermoso, pero me di cuenta que hubiera preferido pasar la tarde charlando contigo. -

Ella lo miró aún con una mezcla de extrañeza y aflicción. - Aún así no es correcto que a estas horas de la noche usted esté conmigo. -

- La noche es mi momento favorito, además de que partiré mañana, pero de haberlo sabido, no me habría marchado por la tarde, no la importunaré más. - Se excusó con una reverencia y se dio vuelta para marcharse, había comprendido que ya no podía hablarle con familiaridad pues su error había puesto aquella barrera entre ellos.

A la mañana siguiente, la delegación de la Arena, volvió a casa. Gaara buscó con la mirada, esperaba poder despedirse ya que esa hora era más propicia para hablar con alguien, pero si bien Naruto y compañía estuvieron para desearle buen viaje, la persona por la que esperaba no apareció.

. . . Continuará . . .

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Re: Estabas ahí

Mensaje por Hyo Yuki el Sáb Mar 16, 2013 1:00 am

La noche había caído sobre Konoha, cuando un grupo de jounins arribó a la entrada, Izumo y Kotetsu los saludaron afablemente, pero los otros apenas respondieron con un gesto cansino de su mano, había sido una misión difícil, estaban agotados y heridos, necesitaban ir al hospital, así que no se hallaban de ánimos para más.

Yamato avanzaba pesadamente, con su brazo en un improvisado cabestrillo mientras que Neji Hyuga, caminaba lo más erguido que le era posible, con aquel porte digno y elegante que solo los Hyuga pueden mostrar aún cuando están cubiertos de barro, sangre y exhaustos, llevaba las manos vendadas y en sus hombros se apoyaba Jade, con una venda en los ojos y la pierna derecha entablillada, Yamato le había hecho unas muletas, pero la joven tenía una profundo corte en el abdomen, y el hombro izquierdo dislocado, por lo que no logró sostenerse lo suficientemente bien para mantener el paso, así que el último tramo, Neji la ayudaba, sosteniéndola por la cintura también, con cuidado de no presionar su herida.

Su sentido de la responsabilidad los hizo pasar de largo del hospital y subieron directo a la oficina del Hokage, habían vuelto con 2 días de retraso de lo cual la ojiverde se hizo responsable, aunque Tsunade no les reprendió por ello, estaba más interesada en el hecho de que la misión había sido un éxito y que los tres habían conseguido volver, además de que ella misma atendió las heridas más graves mientras Shizune se ocupaba del resto. Luego los envió a casa a descansar. Cuando salieron del edificio, Yamato parecía tener la intensión de decir algo, pero prefirió dejarlo para otro momento, pues el Hyuga se ofreció a acompañar a la muchacha, que insistía en que podía llegar sola ahora que Tsunade le había atendido, pero una de aquellas serias miradas del castaño la hizo cerrar la boca.

Avanzaron casi tres cuadras en silencio hasta que él, claramente molesto se detuvo y la miró con severidad. - ¿Me vas a decir qué te pasa? - Preguntó molesto, ella negó con la cabeza y apunto estuvo de hacerse la desentendida pero él la detuvo enarcando una ceja. - Tú no eres así de distraída. Casi te matan por estar soñando despierta, todo el maldito viaje estuviste ausente y callada, como si no fueras tú. -

- Lo siento. - Fue su escueta y compungida respuesta, pero eso no le bastó al otro.

- Déjame ponerlo de otro modo. O me dices qué sucede, o tendré que reportar a Godaime Hokage-sama que no estás apta para misiones Rango A. -

- Ella levantó la mirada conmocionada y clavó sus ojos en los de él. - No te atrevas. -

- Habla. -

- Ni yo misma lo sé. Solo tengo demasiadas cosas en la cabeza que necesito aclarar, pero no volverá a pasar. Necesito descansar. - Le cortó retirándose pues ya estaban frente a su edificio. Subió a su dormitorio y se dejó caer pesadamente en la cama, tratando de liberar su mente, realmente necesitaba un descanso. -

****

La escena era ya recurrente en su mente. El bosque de Konoha, una flor de arena, unos ojos verdes y solitarios, luego un triste y doloroso vacío.

El Kazekage exhaló pesadamente, dejando su pluma en el tintero y guardando bajo llave el sello oficial. Se puso de pie y apagó la luz de la oficina, saliendo con pasos lentos hacia su habitación. De la cual salió por la ventana para recostarse en el techo y cerrar los ojos, tratando de recordar cada palabra de aquella conversación y deseando que su memoria las repitiera con la misma voz que las pronunció.

Instintivamente llevó su diestra a su pómulo, recordando la expresión de sus hermanos al verle el ojo morado, el recuerdo de todo lo ocurrido era tan vívido, que casi pudo percibir la sensación de calor cuando aquel puño se estrelló contra su rostro, resquebrajando la arena... luego recordó la primera vez que sintió algo así... había sido Naruto en su primera participación en los exámenes chunnin...

A decir verdad, el pelirrojo se sorprendía de lo fácil que era revivir ciertos episodios de la vida cuando lo que se quiere es olvidar, y por lo contrario, cuando uno quiere recordar, hace falta concentrarse más. ¿Cómo era el día? ¿Estaba soleado o nublado? ¿Era el medio día o estaba por anochecer? ¿Quienes estaban ahí aparte de su escolta, Naruto y Lee? ¿Tsunade estaba desde un inicio o solo llegó a detener el alboroto? En verdad había muchas cosas de ese día que resultaban borrosas en su mente, a pesar de que tan solo había ocurrido dos meses atrás. Lo que si tenía tan presente que pareciera que lo estaba viviendo justo ahora, era la penetrante mirada de Jade, la fuerza de sus puños y sus jutsus que lo hicieron usar los propios en vez de solo esperar a que se cansara de ser bloqueada por la arena, de hecho, más de una vez estuvo a punto de volver a alcanzarlo, también era rápida. Recordaba su ajustado atuendo, y el como había respondido con calma y respeto, manteniéndose estoica cuando la insultó sin querer, como le había instado a irse, y aún cuando hablaba seria e indiferente, él pudo ver soledad y aflicción en sus ojos, eran sentimientos que conocía demasiado bien como para que le pasaran desapercibidos. ¿Qué palabras debió haber usado? ¿cuál era la forma correcta de decirle lo que le había provocado? Estaba cansado de darle vueltas al asunto noche tras noche sin encontrar respuesta, de pronto parecía ridículamente fácil dirigir una aldea ninja en el desierto, comparado con aquellas cosas de los sentimientos. Respiró profundamente y luego abrió los ojos de golpe, mirando para todos lados, podría haber jurado que la escuchó amenazarlo y que percibió un olor a jazmines y especias... - ¿Me estaré volviendo loco? - Musitó al confirmar que estaba completamente solo.

Y sin tocarte puedo sentirte sobre mí,
me inundan sensaciones,
van más allá de mí.
Oigo tu voz,
nos dejamos llevar,
tu olor es todo el aire
que quiero respirar.


- Te equivocaste... - Susurró mirando la luna. - Aún no te he olvidado... - Explicó como si aquel argento orbe en el cielo pudiera llevar sus palabras al oído que debía escucharlas.

***

Jade se despertó sobresaltada y maldiciendo mientras manoteaba su futón. Se fue a lavar la cara y se miró al espejo, comenzaba a tener ojeras, no solo por los días difíciles que había tenido en su última misión, si no porque casi no conciliaba el sueño, ya que cada que cerraba los ojos, lo único que podía ver era el kanji "ai" en el tono rojo acre de la sangre seca y unos ojos verdes enmarcados por párpados tan negros que parecían estar maquillados, penetrantes, agudos, que parecían leer hasta el último de sus secretos en solo un instante. Estaba tan molesta que dio un fuerte pisotón que le entumió todo el cuerpo, pues para su mala fortuna, lo hizo con el pie lesionado, rompiendo el yeso, mientras un par de lagrimillas se le escapaban por el sorpresivo dolor y mascullaba otro sinfín de maldiciones y palabras soeces.

*** Continuará... ***





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Re: Estabas ahí

Mensaje por Usui Kamanosuke el Jue Abr 18, 2013 1:06 am

No pensé que sería la persona en comentarte primero!!! YEY~

Bueno chica, me gustan tus escritos, aunque se hobbie o simple fanatismo tienes la capacidad de crear buenas historias y estoy segura que con el tiempo serás asombrosa!

Mis saludos y buen trabajo, tu continúa como vas ;D

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Re: Estabas ahí

Mensaje por Hyo Yuki el Jue Abr 18, 2013 4:30 am

Muchas gracias!!!! *-*

Últimamente no he tenido tiempo de nada, pero uno de estos días escribiré la continuación :P

gracias por leer y comentar!!!!

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